
Juntas abiertas en el parquet en invierno: por qué pasa
Artículo del 29 de septiembre de 2026
Artículo
Llega el frío, encendemos la calefacción y un día, barriendo, aparecen rendijas entre las tablas del salón que en verano no estaban. Es una de las consultas que más nos llegan en cuanto empieza el invierno, casi siempre con algo de alarma. La buena noticia es que en la mayoría de los casos no hay nada roto: es la madera haciendo lo que siempre ha hecho. La parte útil es saber distinguir ese movimiento normal de los síntomas que sí piden una reparación, y no estropear el suelo intentando arreglar algo que se iba a arreglar solo.
La madera gana y pierde humedad todo el año
La madera es un material higroscópico: absorbe humedad del aire cuando el ambiente está húmedo y la suelta cuando está seco. Al ganar agua se hincha y al perderla encoge. Ese movimiento ocurre sobre todo a lo ancho de la tabla, muy poco a lo largo, y por eso las rendijas aparecen en las juntas laterales y no en las testas.
No importa que el suelo esté barnizado. El barniz frena el intercambio, pero no lo impide del todo, y la madera acaba equilibrándose con el aire de la casa. Un parquet colocado y barnizado correctamente se mueve igual, solo que lo hace de forma ordenada y sin problemas.

Por qué se abren las juntas del parquet con la calefacción
Los inviernos de la Cuenca de Pamplona son largos y fríos, y en la mayoría de las casas la calefacción funciona muchas horas al día durante meses. Al calentar el aire frío de fuera sin añadirle agua, la humedad relativa dentro de la vivienda cae mucho. No es raro medir valores por debajo del 30 % en un salón con radiadores, cuando lo cómodo para la madera es estar entre el 40 y el 60 %.
Con el aire tan seco, las tablas sueltan humedad y encogen. Cada pieza pierde muy poco, pero en un suelo de tablilla o de tarima ese poco se suma junta a junta y se convierte en rendijas visibles. Con el suelo radiante el efecto suele ser más marcado, porque el calor sale justo por debajo de la madera.
Cuando llega la primavera y se apaga la calefacción, el ambiente recupera humedad, la madera la vuelve a absorber y las juntas se cierran poco a poco. Ese vaivén de cada año es completamente normal y no tiene por qué dañar el suelo.
Cuándo es normal y cuándo es un problema
Hay señales bastante claras para saber en qué caso estás. Es movimiento normal cuando:
- Las juntas son finas y parecidas en todo el suelo, sin una zona mucho peor que las demás.
- Aparecen con el frío y se cierran cuando el tiempo cambia.
- Las tablas siguen firmes: no se mueven al pisar ni suenan a hueco.
Merece la pena revisarlo cuando:
- Hay tablillas sueltas que se mueven, crujen o se pueden levantar con los dedos. Es muy típico del parquet pegado de los pisos antiguos, donde el adhesivo original ha perdido agarre.
- Las rendijas no se cierran nunca, ni siquiera en verano, o se concentran en una sola zona del salón.
- El suelo hace lo contrario: sopla, se abomba o se levanta formando una pequeña joroba. Eso indica exceso de humedad, por una fuga, un bajo con humedad del terreno o una limpieza con demasiada agua.
- No hay junta de dilatación en el perímetro. La madera necesita un pequeño hueco junto a las paredes, oculto bajo el rodapié, para poder crecer en verano. Si se colocó apretada contra la pared, al hincharse no tiene adónde ir y empuja hacia arriba.
Lo que no conviene hacer en pleno invierno
La tentación más habitual es rellenar las rendijas en cuanto aparecen. Si se hace con masilla rígida en pleno invierno, el resultado suele ser malo. Las juntas se rellenan cuando la madera está encogida al máximo; en primavera las tablas quieren volver a su ancho, se encuentran la masilla dura y no tienen sitio. Lo más leve es que la masilla salte y quede a trozos; lo peor, que los bordes de las tablas se compriman y se levanten.
Tampoco ayuda fregar con más agua para que las tablas se hinchen, ni clavar o atornillar piezas que solo se han encogido. Y conviene no lanzarse a un lijado completo en el momento de máxima sequedad si el suelo tiene juntas muy abiertas: lo razonable es esperar a que la casa tenga una humedad estable o, al menos, corregirla antes.
Humidificador, ventilación y temperatura moderada
El primer paso es medir. Un higrómetro sencillo, de los que también dan la temperatura, te dice en qué humedad está de verdad tu casa y si tiene sentido actuar. Si los valores son muy bajos durante semanas, algunas medidas ayudan bastante:
- Humidificador en las estancias con más madera, sobre todo en el salón y en los dormitorios con calefacción alta.
- Temperatura moderada: cuanto más se calienta el aire, más seco se vuelve. Unos grados menos se notan en la factura y en el suelo.
- Ventilar en ratos cortos, con las ventanas abiertas pocos minutos, en lugar de dejarlas entornadas mucho tiempo con la calefacción encendida.
- Con suelo radiante, subir la temperatura de forma gradual al empezar la temporada en vez de ponerlo al máximo de golpe.
Con estas medidas no se trata de que las juntas desaparezcan del todo, sino de que el movimiento sea pequeño y la madera no sufra cambios bruscos.
Cuándo conviene llamarnos para repegar o reparar
Si las juntas abiertas son lo único que ves y se comportan como hemos explicado, normalmente basta con esperar y cuidar la humedad. Sí tiene sentido que lo miremos cuando hay tablillas sueltas, porque cuanto antes se repegan menos se pierden, se rompen o desaparecen bajo un mueble. También cuando el suelo se ha levantado: ahí lo primero es encontrar el origen del agua y dejar que la madera se seque, y después vemos si basta con asentar las piezas o hay que cambiar alguna. Si hace falta rellenar juntas, lo planteamos con la casa en una humedad estable, normalmente dentro de un lijado, usando masilla mezclada con el propio polvo de la madera para que el color case.
Lo que miramos cuando pasamos a ver un suelo con juntas
Cuando pasamos a ver un parquet con juntas abiertas lo recorremos entero pisando despacio para encontrar piezas sueltas o que suenan, miramos si las rendijas son iguales en toda la casa o se concentran cerca de una ventana, un radiador o un baño, comprobamos si hay junta de dilatación bajo el rodapié y medimos la humedad del ambiente. Con eso te decimos si es el movimiento de cada invierno o hay algo que arreglar, y qué haríamos y cuándo. Si quieres salir de dudas antes, mándanos por WhatsApp fotos de las juntas con algo al lado para tener escala, por ejemplo una moneda, y una vista general de la habitación, y te contamos qué nos parece.
¿Te ayudamos con el tuyo?
Mándanos unas fotos del suelo y dinos dónde está, y te decimos qué le haría falta. Sin compromiso.